viernes, 3 de marzo de 2017

CAPÍTULO PRIMERO: 2º PARTE

Empezando a conocernos


En el mundo cognitivo-emocional-conductualdel ser humano se mezclan pensamientos, emociones y conductas, sin que nos paremos normalmente a diferenciar unos de otros, y mucho menos, sepamos aclarar cuál de ellos es la causa y cuál el efecto ya que es difícil saber cuándo un pensamiento es resultado de una emoción o al revés.

Nuestro diálogo interior se mueve dentro de este mundo triangular en el que, constantemente, aparecen pensamientos acompañados de emociones que suelen desencadenar en unas respuestas conductuales determinadas.

Así, ante cualquier sensopercepción de un estímulo externo, en seguida se pone en marcha un diálogo analógico internoal comparar lo percibido con el mapa conceptualque forma parte de esa memoria conformada en nuestras células a lo largo de la vida a través de las diferentes formas de aprendizaje. Si lo percibido activa por analogía un recuerdo con una carga emocional significativa, se desarrollan una serie de pensamientos y emociones (mundo cognitivo-emocional) que nos suelen llevar a la realización o bloqueo de un conducta (mundo conductual).

En definitiva, cuando recibimos un estímulo significativo, analógicamente realizamos una respuesta triple de pensamiento, sentimiento y conducta. Cuando el individuo no controla su diálogo interno, normalmente por desconocimiento de su propio mundo cognitivo- emocional-conductual, las respuestas suelen ser rígidas y poco flexibles, siendo la parte emocional la que suele dominar esa experiencia, desencadenando pensamientos recurrentes y obsesivos, justificativos de los sentimientos evocados, así, como conductas rígidas con muy poca flexibilidad y por tanto, con muy poca capacidad adaptativa.

Estas conductas son dependientes del tipo de estímulo recibido y de los programas que pone en movimiento y que hemos ido grabando, en gran medida inconscientemente (Automatismos) (Fig 2), a lo largo de nuestra vida:

Si el estímulo mueve programas de “Biensentir”, activa las “Vías del Refuerzo”, que se inician en el “Área Tegmental Ventral” (ATV) del mesencéfalo y disfrutamos de él.

Por el contrario, si el estímulo mueve programas de “Malsentir”, activa las “Vías del Miedo”, que se inician en el “Área Gris Periacueductal” (AGP), también del mesencéfealo, generando ansiedad, rechazo, huida..., en definitiva, miedo.


Sin embargo, cuando la persona controla su lenguaje interno normalmente después de un trabajo de introspección, es decir, después de un conocimiento tanto de su mapa conceptual, de su historia y de sus elementos emocionales más significativos como de sus formas de pensamiento y conductuales, este sujeto ya no se comporta de una manera rígida, mostrándose flexible ante diversas circunstancias, al poseer una amplia gama de respuestas ante un mismo estímulo. Es una persona que se adecúa/adapta al contexto y en todo momento intenta sacar el mayor rendimiento afectivo-emocional de cada situación, procurando aprender de cada experiencia, con el fin de ampliar su mapa conceptual y enriquecer, por tanto, su lenguaje interno.




1º Ejercicio: segundo cuadernillo


Ante esta situación, es conveniente empezar con aquellas actividades cotidianas encaminadas a un mejor conocimiento personal y nada mejor que la realización de autorregistros:

Autorregistro de fecha:....................... Hora:.............

Hecho:..................................................................................... Sentimientos:............................................................................. Conducta:................................................................................

Como ya se sabe, la atención y la sistematización del trabajo lo hace más fácil y rentable. En este caso, es conveniente disponer de un cuaderno de bolsillo y un bolígrafo que podamos transportar con comodidad. En él, iremos reseñando aquellas experiencias que nos hayan llamado la atención, sin obsesionarnos nunca por la realización de esta tarea, ya que no debemos tener prisa en conocernos, eso nos llevaría a una sensación negativa, que generaría un rechazo a esta labor de autoconocimiento. La serenidad y la paciencia en toda actividad son nuestros mejores aliados.

Cuando sintamos que algún acontecimiento ha sido significativo, lo escribimos, empezando por la fecha y hora de esta situación pasando seguidamente a explicar: en hecho, lo que nos ha ocurrido, de la forma más aséptica posible, en sentimiento, lo que hemos experimentado afectivo-emocionalmente ante ese hecho concreto y, finalmente, en conducta, describimos cómo hemos actuado o dejado de actuar por bloqueo en esta circunstancia que estamos registrando.

Por ejemplo:

Hecho: Al llegar al trabajo, mi compañero no ha respondido a mi saludo, como hace casi siempre.
Sentimientos: Me pone furiosa su mala educación y me dan ganas de no volver a saludarle nunca más, no soporto ese vacío que me hace.
Conducta: Me siento en mi sitio y no le dirijo la palabra en toda la mañana. 3

Es conveniente que al principio recojamos los autorregistros de una manera indiscriminada. Cuando hayamos recopilado un número suficiente de ellos, los podremos repasar para agruparlos según su parecido y su carga emocional, ya que los utilizaremos en los ejercicios de los capítulos siguientes.

De esta manera, tranquilamente, iremos almacenando una amplia información sobre nuestro proceder, pensar y sentir a lo largo del tiempo que será la base y referencia sobre la que empezaremos a actuar en nuestro trabajo sistemático de crecimiento personal. Estos cuadernillos los iremos guardando con el fin de poder hacer periódicamente una valoración de nuestro progreso.

Un solo “Autorregistro” diario nos puede llevar unos pocos segundos cada día pero, si somos capaces de realizarlos, son un regalo de al menos 365 autorregistros que al final de un año nos obsequiamos para nuestro propio conocimiento.

Conceptos:

Diálogo Analógico: En nuestra memoria se van almacenando los “recuerdos”, que aparecen más referenciales cuanto mayor sea la carga emocional que les acompaña. De manera que cada estímulo que recibimos es comparado con nuestros “recuerdos”, resonando tanto más cuanto más parecido (analogía) tenga con algunos de ellos. Se evoca entonces por resonancia la misma emoción y con la misma intensidad con la que tenemos almacenado nuestro “recuerdo”.

Mapa Conceptual: Es un concepto de la Psicología Humanista que Kelly expuso como un conjunto de aprendizajes que hemos ido colocando a lo largo de la vida en nuestra memoria y que abarca todo nuestro mundo conceptual a través del cual percibimos cada una de las experiencias que vivimos pudiendo responder a ellas. Es, por tanto, sobre el que realizamos una y otra vez ese diálogo analógico cuando recibimos un estímulo que resuena con algún elemento de nuestro mapa conceptual.

Kelly, dentro del Mapa Conceptual, llamaba Constructo a toda creación mental cuya existencia es indemostrable, y que elaboramos en forma de concepto, hipótesis, teoría o clasificación, con el fin de anticiparnos a los diferentes eventos de la vida. Sólo podemos acceder a un constructo a través de la observación de la conducta.

Toda persona, en su intención de anticiparse a las diferentes situaciones vitales, actúa como un científico construyendo estructuras mentales en función de las experiencias que va teniendo a lo largo de su vida, con el fin de asegurarse un mayor éxito cuando vuelvan a repetirse.


Sin embargo, Kelly nos indica que los trastornos psicológicos aparecen cuando nos hacemos rígidos de los constructos que hemos ido construyendo y utilizando constantemente, aunque la experiencia nos indique que ya no nos son válidos. En estos casos se pone de manifiesto una escasa capacidad de adaptación y una gran resistencia al cambio.

Autorregistro: Es toda anotación consciente que realizamos sobre nuestra persona, encaminada a ampliar nuestro autoconocimiento cognitivo-emocional-conductual. Por esta razón, se sistematiza el autorregistro en sus tres componentes (Hecho, Sentimiento y Conducta). 

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