martes, 24 de mayo de 2016

CAPÍTULO PRIMERO: 1ª PARTE

La Crisis del ser humano

¿Conoces a alguna persona que nunca critique o se queje de algo? 
Parece difícil ya que, con mucha frecuencia, solemos utilizar estas formas de comunicación en nuestra vida cotidiana, intentando a través de la crítica y/o la queja encontrar razones que justifiquen aquello que nos está haciendo sentir mal.
                  
¡No saludo a esa persona, porque es muy antipática!; ¡no me intereso por aquél, porque es un egoísta!; ¡no soy amable con mi compañera, porqu es muy seria!; ¡mi vecino me revuelve las tripas, porque se cree superior!

¿Son estas u otras parecidas algunas de las críticas que solemos emplear con frecuencia para justificar nuestro malestar en relación con los demás?

¡Tengo muy mala suerte en mi vida!; ¡la gente es mala y siempre se quieren aprovechar de los demás!; ¡me piden cosas que no me corresponden! o¡eso que me piden no está en mi contrato!; ¡hay que trabajar duro para conseguir algo en la vida!; ¡yo no puedo!; ¡qué suerte has tenido en la
vida, en cambio yo!... 

¿Solemos emplear estas quejas u otras parecidas para justificar nuestro malestar ante las exigencias de la vida? Algunas veces nos sentimos incapaces, bloqueados, inferiores y nos quejamos por ello, o nos quejamos la vida o de otras personas por mostrar nuestras incapacidades, considerándonos “Víctimas” de las circunstancias. 
Sin embargo, en otros casos, criticamos o ridiculizamos a los demás para rebajarlos y poder “sentirnos superiores”. Unas de las técnicas que más utilizamos en este sentido son las bromas sobre alguna de las limitaciones de los demás de manera que, cuando el otro se molesta, siempre nos queda el pretexto de que era una broma y que no tiene sentido del humor con lo que, además de hacerle daño con la broma que le ridiculiza, le herimos con el desprecio de no aguantar bromas. En este caso, incluso nos consideramos Agudos y Poderososante los que se molestan con nosotros. Todo esto lo hacemos automáticamente, sin pensar, nos sale solo. Es algo que sin darnos cuenta repetimos una y otra vez, sin saber por qué lo hacemos, pero resulta evidente que forma parte de nuestra vida cotidiana.

¿Estos “Automatismos” de crítica y/o queja nos hacen felices? es evidente que NO, ya que nos suelen producir sensaciones de rabia e inseguridad, aumentando el estrés y por tanto también la ansiedad. Nos frustran e invalidan o, por el contrario, nos obligan a estar buscando las inseguridades de los demás para ponerlas en evidencia con la intención de tapar las nuestras y creernos así mejores. Sea un dominio de quejas o uno de críticas, el final siempre es una “Pérdida de Autoimagen”, no sé quién soy, sólo me muestro tal y cómo he aprendido a verme.

En definitiva, gran parte de nuestra vida está basada en “automatismos”, es decir, en acciones que repetimos una y otra vez, sin darnos cuenta, como resultado de nuestro aprendizaje. Además, estos automatismos no son sólo de palabra-acción, sino también de pensamientos y sentimientos, ya que tendemos a pensar y sentir lo mismo muchas veces ante las diversas situaciones y hechos de nuestra vida mostrándonos así rígidos de pensamiento, sentimiento y acción.
Solemos decir una y otra vez las mismas ideas y con las mismas palabras, como queriendo confirmar a través de ellas una postura de seguridad que no tenemos y deseamos aparentar.
Sin embargo, los automatismos son necesarios, ya que no podemos estar prestando atención constantemente a todas las cosas pues sería insoportable e imposible de mantener. Por eso utilizamos los automatismos aprendidos y repetidos miles de veces con el fin de descargar nuestra atención hacia otros terrenos más necesarios e interesantes.
Por tanto, no vamos a rechazar los automatismos imprescindibles para nuestra vida, simplemente nos enfrentaremos a los que nos impiden progresar en nuestro bienestar (Automatismos Limitadores), al bloquear nuestro conocimiento personal e impedir que aflore la flexibilidad necesaria para nuestro cambio.

Los automatismos los vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida a través del aprendizaje que realizamos de las personas y situaciones más cercanas. Gran parte de este aprendizaje se debe a lo que Bandura llamó el “aprendizaje vicario”, que se produce por imitación de los demás cuando sus conductas son significativas para nosotros y las repetimos. Sin embargo, actualmente, ante la ausencia cada vez más temprana y prolongada de los padres y el enorme protagonismo que tienen los medios tecnológicos de comunicación, los referentes están pasando a ser en gran medida virtuales, en los que destaca la “Agresividad y la Crítica” como las formas más frecuentes de interrelación (noticiarios, tertulias, películas...). En ellos se pone de relieve una de las manifestaciones más primitivas del ser humano, como es la necesidad de Poder, como derecho y como objetivo principal en la vida.El poder es uno de los grandes valores ancestrales asociado a lo reptiliano (Fig 1) y unido a otras motivaciones primitivas como la jerarquía, la territorialidad o el ritualismo, es decir, que existe toda una serie de conductas que residen principalmente en el tallo encefálico (el llamado por Macklean cerebro reptiliano) en el que tienen su sitio conductas primitivas asociadas a la agresividad. Por esta razón, en nuestra sociedad se impone la discusión y la críticacomo formas normalizadas de relación interpersonal, donde tanto políticos y programas basura en los medios de comunicación nos hablan de ello.
No podemos, por tanto, asustarnos ante la “Crisis Social” actual, ya que es una “Crisis del Ser Humano”, en la que se está poniendo de manifiesto la pérdida de lo esencial (el Autoconocimiento). ¡No tengo tiempo! es la expresión social más extendida entre todos.

Pero en realidad es que “no tengo tiempo para atenderme ni atender a los demás”, aunque los demás sean mi pareja, mis hijos o mis amigos, “¡necesito todo el tiempo para producir!”. Incluso, me da igual la forma de producción (más del 80% trabaja en tareas que no le gustan), mientras me dé poder adquisitivo y un buen status profesional. Pocas veces, el paradigma del éxito social hacia el tener y el hacer para tener había sido tan fuerte como ahora, olvidándonos del 

                                            “Bien-sentir, Bien-decir y Bien- pensar”.

Incluso, en los encuentros familiares cotidianos del final de cada día, el cansancio de los padres y las tareas de la casa les obligan a no tratar con los niños, exigiéndoles que realicen sus tareas académicas o que se distraigan con la TV o con los medios informáticos. El niño se empieza a identificar con un mundo virtual tecnológico, muy alejado del “mundo creativo y mágico” natural del niño humano y de la comunicación cercana y amorosa, necesaria para conformar un mundo afectivo-emocional equilibrado imprescindible para un ser humano autosuficiente y, por tanto, feliz.

Muchos adolescentes actualmente se han quedado sin la etapa infantil, no hay tiempo para poner en práctica la “inteligencia creativa y mágica” del niño, ese mundo donde podemos soñar, creyéndonos capaces de cualquier cosa que hayamos podido imaginar, donde la praxis no existe, porque no hay límites, donde se hace realidad esa gran frase de Einstein:

                         “La imaginación es mucho más poderosa que el conocimiento

Ésta sea quizá la gran Crisis Social, ya que, al habernos olvidado de la creatividad-mágica, nos hemos quedado vacíos de sueños y de imaginación, en definitiva, de nuestra capacidad creativa, y por tanto, de poder disfrutar de nuestra propia compañía, por habernos encerrado en un mundo demasiado pequeño, como corresponde al mundo material, donde la productividad es el principal y a veces el único valor.
Pero quizá, incluso por casualidad, haya un momento en el que esa persona, que no tuvo tiempo de crear, que se le pasó su infancia entre quejas y/o críticas, se encuentre ante un espejo y, al preguntar por la figura que se refleja en él, nadie le responda. Entonces, sienta que su vacío profundo se le remueve por dentro y quiera saber quién es, qué siente, qué le ilusiona y qué rechaza..., es decir, qué sentido le quiere dar a su vida. Ya que sólo las preguntas nos hacen humanos y las respuestas transcendentes.

Éste es el principal objetivo de todos nuestros cursos: ofrecer, de una forma didáctica y estructurada, un trabajo de encuentro personal con la totalidad de nuestro ser, con nuestra historia y con todos los personajes que se desarrollan dentro de nosotros a lo largo de la vida, con el fin de armonizar ese “dialogo interior” del que derivan nuestras formas de senso- percepción y de expresión. El bienestar personal e interpersonal depende, en gran medida, del diálogo interior ya que nos sentimos tal y cómo somos capaces de manejarlo.

Como primer paso, si ya has decidido acompañarnos en este “Primer Curso” de “Autoconocimiento y Crecimiento Personal”, puedes realizar el ejercicio que viene a continuación, de manera que, sobre éste y sobre cualquiera de los otros que irán apareciendo en cada uno de los capítulos, podrás realizar tus preguntas y exponer tus análisis en el “Foro de Compañeros” creado para este fin.


Ejercicio N1: Primer cuadernillo.

Haz un pequeño resumen de tu vida, dividiéndola en partes (mi embarazo, mi nacimiento, mi infancia, mi adolescencia, mi juventud, mi vida profesional, mis relaciones afectivas, mi presente, mi futuro, mis miedos, mis necesidades, mis estados de ánimo...) guarda este resumen como un elemento de comparación con lo que vayas escribiendo sobre tu persona a lo largo de todos estos cursos interactivos.