lunes, 16 de abril de 2012

Sin la auto-observación y el auto-conocimiento no puede haber cambios




Sólo podemos cambiar aquello que conocemos. Lo desconocido está fuera de nuestro control para poderlo cambiar.
 
Lo que ignoro y no sé que ignoro, está fuera de mi alcance y no puedo hacer nada ante ello y por tanto, actuaremos desde nuestros automatismos creyendo que lo estamos haciendo desde nuestra voluntad. En estos casos, no somos mucho más que una complejas máquinas con unos programas instalados en unas fases más o menos tempranas de nuestra vida y que nos hacen responder ante determinados estímulos de unas formas predeterminadas.

Cuando estos automatismos no implican ningún mal-estar e incluso nos pueden proporcionar buenas sensaciones, constituyen unos buenos compañeros de viaje. Así funcionan nuestros automatismos de reconocimiento de los objetos, paisajes, personas…, es decir, de todos aquellos elementos presentes en nuestra vida cotidiana. También, nuestras formas efectivas de llamar la atención o de buscar el reconocimiento, cuando el resultado de estos actos suele aportarnos seguridad y mejora de nuestra autoestima.

 Por tanto, el problema no está en la existencia de estos maravillosos automatismos que nos hacen disfrutar de muchas situaciones de la vida sin apenas esfuerzo, sino en esos otros que nos salen sin querer y que nos generan desaprobaciones repetidas de la gente o de nosotros mismos. Estos automatismos, ante los que experimentamos mal-estar, son los que merecen de nuestra “auto-observación” y “auto-conocimiento” con el fin de poderlos cambiar y mejorar nuestro sentir en la vida.

En este sentido “Escuela Oliver” ha creado los cursos on-line, que os animamos a compartir con nosotros, con el fin de enseñar a toda aquella persona que lo desee a “auto-observarse” para poder, desde la mejora de su autoconocimiento, decidir cómo desea sentirse ante la vida y para ello, qué cambios necesita realizar en sus automatismos más limitadores.

Observar, conocer, comprender y cambiar lo que deseemos, son los pasos más rentables para alcanzar ese estado de bien-estar que tanto anhelamos.

Un fuerte abrazo y os acompañamos

Escuela Oliver

Preguntas y comentarios a lo largo de los cursos on-line



Publicamos algunas preguntas que nos han enviado sobre los cursos on-line y los comentarios correspondientes sobre ellas, con el fin de que nos sirvan de ayuda y orientación:

Pregunta 1ª.- “Gracias por este curso, estoy descubriéndome, apenas me conocía y me doy cuenta, que puedo cambiar y decidir muchas cosas por mi misma. Suelo emplear mucho más la crítica que la queja, aunque puedo utilizarlas en la misma conversación indistintamente. Me gustaría saber lo que quiero expresar cuando con cada una de ellas:

Ambas las utilizamos como instrumentos de búsqueda de una seguridad que no tenemos y deseamos ocultar. Unas veces a través de la argumentación crítica (“¡tengo razón!”) intentamos obtener el reconocimiento de nuestros interlocutores o la exculpación de un ataque personal que siento y del que me defiendo (“¡pues anda que tú…!”, “¡…si todos se aprovechan, mienten, engañan, roban…!”).

Por otro lado, con las quejas pretendemos que nos presten atención a la necesidad que estoy argumento (“¡yo soy un inútil para…!”; “¡yo nunca he podido…!”…), con el fin de que me socorran o me dispensen de esa tarea con la que no puedo o rechazo. Con la queja intento evitar enfrentarme a mi baja autoestima implicando en esas situaciones a otras personas.

Recordamos que el “NA” se siente invalidado desde sus miedos y los suele presentar en forma de “quejas”, pero cuando en la vida logra algunos éxitos a través del “tener”, bien intelectual (“tener razón”) imponiendo sus ideas-prejuicios o del “tener material” (“¡soy mejor que tú porque tengo más!”), se transforma en “PC”, cambiando las quejas anteriores por aquellas críticas que le reafirmen antes sus invalidaciones.

Pregunta 2ª.- “Decirte que está siendo muy bonito este trabajo de autoconocimiento. ¡Dios mio! ¿donde está mi adulto? ¡el pobre está totalmente descolocado! Entre la NA y el PC lo tienen colapsado.”

El primer paso que nos ocurre siempre a lo largo de este maravilloso camino de la auto-observación, es asombrarnos de las escasas intervenciones que tiene en nuestra vida cotidiana el gran personaje moderador (“A”) y la enorme fuerza que tienen los personajes de “NA” y “PC”, porque son los que soportan toda la carga emocional de nuestros miedos, que son las emociones dominantes en cuanto a nuestros requerimientos psicofisiológicos de supervivencia.

Pregunta 3ª.- “Observando mis personajes a veces lo tengo claro, pero otras me entran las dudas. Por ejemplo la frase "soy prudente con los cambios",  primero pensé que se trataba del Adulto, pero ahora pienso que quizás se identifique más con el PC, pues puede tratarse de una creencia, una idea, ..., ¿me lo puedes aclarar?”

¡Eres genial, así es!. Cuando una frase comienza con “Soy… o Eres…”, son siempre creencias desde “PC” o “NA”, ya que parten de que nuestra esencia es esa, cuando sólo debería ser una habilidad que podemos cambiar cuando lo deseemos. “Ser prudente ante los cambios”, es habilidad cuando se expresa “¡me gusta analizar determinadas circunstancias antes de tomar una decisión!”. En este caso, yo no soy, sino prefiero actuar así, yo decido actuar así. Cuando me defino esencialmente como prudente ante cualquier cambio, indico “miedo al cambio” y por tanto, “NA”, con afirmaciones prejuiciales desde “PC”, “¡sé prudente, ten cuidado, ante cualquier cambio!”, es decir, “¡todo cambio es peligroso!” y por tanto, me obligo a actuar siempre con prudencia o desconfianza.

Pregunta 4ª.- “En cuanto a los autorregistros,¿pueden participar en un mismo autorregistro varios personajes? es decir los sentimientos que me produce el hecho pueden ser por ejemplo identificables con el PC y el NA? y ¿en la conducta también pueden participar los dos?  y si es así ¿como sé cual de los dos tiene más fuerza?.”

Lo normal, es que nuestros cinco personajes no sean independientes, sino que se interrelacionen con el fin de fortalecerse mutuamente. Así los miedos e invalidaciones del “NA” se disimulan y se ocultan tras las creencias limitadoras del “PC”. También en el aspecto positivo de nuestra personalidad, el disfrute del “NN” se realza cuando utilizamos correctamente las habilidades del “PP”. Además, desde el principio es importante que tengamos claro que el “A” es el único personaje que nos puede guiar a través del autoconocimiento hacia cualquier cambio que deseemos realizar, por eso, es el gran moderador de nuestra vida.

También es importante tener presente en todo momento, que la fuerza de mis personajes es directamente proporcional a la fuerza de las emociones que soportan ese miedo (bloqueo-NA) o ese prejuicio (necesidad de imponer mi razón-PC).

Muchas gracias por compartiros y ofrecer vuestras preguntas al resto de estudiosos.

Un fuerte abrazo
 Luis Emilio Oliver