lunes, 12 de marzo de 2012

Ciencia y Transcendencia



En esta apartado iremos mostrando nuestros pensamientos y sentimientos fruto de la lectura y estudio del devenir científico y del intuir transcendente:

Epigenética

Cada vez se descubren con más frecuencia nuevas funciones de los genes y se les achaca un mayor determinismo, como si cualquier ser vivo sólo fuese una simple manifestación de su contenido genético.

Parece demasiado atrevido el espíritu reduccionista que desde esta postura se le está haciendo a la vida. Explicándola como una simple agrupación genética (genoma) responsable principal de la potencialidad que todo ser vivo va a poder llegar a desarrollar.

Es cierto, que el genoma es, en gran medida, determinante. Así, del cruce de dos individuos de una misma especie, no puede salir otro de una especie diferente y si se le manipula genéticamente a un cigoto, se producen en el sujeto final cambio importantes, de acuerdo a los genes introducidos o eliminados.

Pero no es menos cierto, que la supervivencia de un ser vivo depende de su capacidad de adaptación a los cambios del medio, que en gran medida responde a su capacidad de aprendizaje. La rigidez morfológica, fisiológica y conductual de los individuos de una especie, les lleva a la extinción. Mientras que la capacidad de cambiar y aprovechar lo que el medio les ofrece, es lo que conduce a la evolución de la especie.

Un aspecto tan simple y cotidiano como el estrés, produce un acortamiento de nuestra vida potencial genética. No sólo sufrir el estrés, sino pensar que lo estamos experimentando produce una alteración en unas estructuras cromosómicas (telómeros), que puede llegar a impedir una nueva división de ciertas células.

Por esta necesidad de supervivencia, nuestra especie no se ha ocupado a lo largo de su evolución de desarrollar un enorme contenido genético (sólo tenemos 35000 genes, menos que el trigo). Sin embargo, es la especie humana, la que más contenido en ADN no genético presenta. Gran parte de este ADN que no se expresa genéticamente es el llamado ADN EPIGENÉTICO, que supone más del 80 % de todo nuestro ADN.

¿Qué es el “ADN Epigenético” y qué significa esta enorme cantidad en la especie humana?. Es un ADN, que aunque no tiene una expresión directa, es el principal controlador de la actividad de los genes. Este código epigenético, formado por moléculas de ADN y unas proteínas (Histonas), gobiernan la expresión genética, en función de la información epigenética que han ido almacenando en sus moléculas.

Este contenido epigenético es heredable y determina patrones específicos de expresión genética, de acuerdo con lo que nuestros predecesores han ido incorporando a lo largo de su aprendizaje. Es decir, que nuestros hábitos y experiencias van modelando nuestro contenido epigenético, que a su vez, controla lo que vamos a expresar genéticamente. Por eso, nunca dos seres vivos podrán ser iguales ni repetibles, nuestros cambios epigenéticos nos lo impedirán. Estamos constantemente reprogramando nuestro genoma sin necesidad de modificarlo.

En definitiva, la epigenética va más allá del determinismo genético, lo que nos confiere la libertad de vivir como verdaderos seres individuales, con una historia personal, heredada, irrepetible y que podemos modificar con nuestra forma de vivir y sobre todo, de sentir la vida.



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